La composición

 

Es característica de la Escuela Salmantina o del Bordado Popular de la Sierra de Francia una rica variedad de motivos entre los que destacan los de origen egipcio y asirio con influencia posterior renacentista y ausencia de lo geométrico y de la figura humana en la decoración. Los motivos más utilizados son los zoomorfos y fitomorfos. Solo encontramos en la encomienda un motivo en disposición geométrica circular.

 

 

 

Palmetas formando encomienda

 

 

Según algunos investigadores la presencia de otros animales más allá de los pájaros o pájaras y los leones son una introducción del S. XIX. Esta percepción es difícil de reafirmar dado que se tiene un vacío de prendas testigo por motivos de conservación entre los siglos XVII, siglos anteriores en museos catalogados por Maria Angeles Mena en la colección de Bordados del Museo Valencia de Don Juan y la Colección pedagógico Textil de la Universidad Complutense de Madrid, y las piezas conservadas en la Sierra, que no van más atrás de la última mitad del S. XIX,  que hemos conseguido admirar en las colecciones particulares sobre todo de Mogarraz y La Alberca. Si bien es cierto que cánidos, ciervos y hasta buhos se observan ya en bordados datados del S. XVI.

 

Lo que es cierto es que una parte importante de este bordado radica en la composición general y en cada uno de sus motivos, creados por manos anónimas de mujeres con una aptitud excepcional y posiblemente natural para el dibujo y la expresión del movimiento.

 

  • COLORIDO

 

Los colores tradicionalmente empleados son de tintas planas: rojo, amarillo, verde, azul y negro.  Los cuatro primeros se combinan dos a dos indistintamente siendo las combinaciones más comunes: amarillo-azul, rojo-verde, azul y negro. No se da la combinación azul-verde y es frecuente que la bicromía se da dentro de cada punto empleado. Tradicionalmente no acostumbraba este bordado a tener tonos degradados en su composición.

 

El rojo era el rojo vivo y vigoroso, el azul es el turquesa, el amarillo es el tono oro viejo y el verde vegetal o esmeralda. Algunas veces en los bordados más antiguos conservados en los Museos se dan composiciones de verdadera policromía. El negro es utilizado para contornear los motivos a modo de subrayado. Individualmente el negro se utiliza para bordar íntegramente grandes composiciones de elementos mixtos florales y zoomorfos que cubren casi toda la superficie. También van a sí decoradas las mangas de las camisas galanas, especialmente las de tipo femenino.

 

Algunos ejemplares más modernos en el tiempo incorporan otras tonalidades que con frecuencia son: salmón fuerte, azul cobalto, amarillo dorado, verde hierba y rojo fuego. Desde mediados del S. XX  la policromía se ha impuesto y cada vez más se imponen, cuanto más alejados de los focos centrales de Mogarraz y La Alberca, otros tonalidades y colores.

 

En los años 80 del siglo pasado aparecen varias escuelas diferentes en los epicentros del bordado popular actual, Mogarraz y La Alberca, donde se encuentran más número de bordadoras, algunas de ellas profesionales y donde ha habido más número de “maestras”, para la Asociación de Mujeres Artesanas y las acciones formativas que han llevado a cabo los Ayuntamientos y  la Diputación de Salamanca.

Tenemos así dos escuelas diferentes en cuanto al colorido, y al macizado de puntos y composición.

 

En el caso de La Alberca, Carmina Requejo fue profesora del Centro  de Cultura Tradicional  que llevó el bordado Popular a la ciudad de Salamanca y otras localidades de la provincia. Tenemos un bordado menos denso, con más color salmón y puntos calados.

 

 

Bordado de la Alberca

 

 

Bordado de la Alberca

 

 

En los años 40 del siglo pasado y de mano de Maurice Legendre, importante hispanista francés que llego a ser Director de la Casa de Velázquez en Madrid,  con la supervisión de las hermanas Merchán se constituyó un taller de bordado profesional donde las jóvenes bordadoras pasaban cinco horas al día recibiendo algunas pesetillas.

 

Carmen Hoyos Puerto, que estuvo trabajando en este taller, nos cuenta que se llevó con el máximo secretismo. Los dibujos se llevaron a Madrid de donde vinieron estilizados y a las mujeres se les daba a bordar mantelerías y colchas ya diseñadas que no podían salir del taller así como tampoco dibujos y diseños.  Les instruyeron en el uso de los colores en la composición, abundando el tono salmón para los cuerpos de los animales, color no tradicional. Llegaron incluso a bordar colchas para la hija del dictador Francisco Franco. Se aligeró el tradicional horror vacui y se estilizaron tanto los motivos como  las composiciones.

 

Elisa Merchán fue llevada a Madrid por Maurice Legendre para encargarse de la reconstrucción de la extensa biblioteca que se perdió al ser bombardeada la Casa Velázquez durante la guerra civil.

Con la marcha de las hermanas Merchán el taller se cerró. Como consecuencia de aquel taller quedaron en La Alberca , además de motivos más estilizados y armoniosos, composiciones menos abigarradas y dos escuelas con respecto al color , la asalmonada con predomino claro de este color, y la polícroma conjugando los coloridos tradicionales.

 

 

Taller de las Merchanas. Década de los años 40. Fotografía cedida por Las hermanas Puerto de la Alberca

 

 

  • MOTIVOS ZOOMORFOS:

 

Un sinnúmero de animales se reparten por las composiciones, como ejes centrales, afrontados o formando los mismos partes de cenefas. Es difícil realmente encontrarlos solos sin que de sus cuerpos, colas, bocas, penachos salgan ramas floridas ondulantes.

 

Con respecto al simbolismo de las formas representadas en el momento actual hemos de ser muy cautos y quizás retrotraernos a simbolismos más universales presentes en muchas culturas que han permanecido en el acervo cultural sedimentario mediterráneo.

 

Todavía hoy informantes de La Alberca nos han comentado que los bordados populares son “muy religiosos”, que si la pájara que mira hacia atrás es la enamorada o que los peces representan a los cristianos . Realmente pensamos que si había algún tipo de intención simbólica esta se ha perdido en el transcurso de los tiempos. Desde luego  las bordadoras actuales no tienen ningún tipo de intención simbólica más allá de “componer” sus obras como nos han comentado.

 

El león: Es, quizás, junto con las pájaras o “pollas” el más representado en las situaciones de pasante y rampante de estilo heráldico propio del S. XV. Generalmente van empenechados o coronados con tres hojas. La cola y la lengua son prolongadas con una rama ondulante y cuajada de motivos florales. La mayor parte de la veces el león aparece repetido o afrontados a un “hom”, constituyendo cenefas y de forma alterna con otros motivos o bien en el centro de la pieza. Menos veces se representa a la leona amantando a sus cachorrillos.

 

Simbolismo: Con diferente simbolismo en las representaciones de este animal en las grandes culturas, en el culto cristiano  aparece como enemigo de la iglesia y a la vez como representante de San Marcos. En la edad media se introduce en la heráldica y toma posiciones de rampante o pasante, en solitario o afrontado con el “hom” asirio como eje de simetría.

 

 

 

 

 

 

La pajarita o la paloma: Es otro de los animales más representado. También parecen coronados con penachos de tres hojas. Del pico siempre arranca una rama que toma movimiento ondulado y serpenteando ocupa el resto de la superficie quedando el animal  encerrado. Constituye así una buena muestra del “horror vacui”.

 

A veces el contorno del animal es muy pequeño, de contorno muy redondeado pareciéndose al pollo y a veces es difícil de determinar cual de los dos animales es el representado.

 

 

 

 

 

 

Simbolismo: A veces van afrontadas a un “hom” o “Arbol de la vida “ o a una fuente en otros bordados populares, no en este. Van empenechadas con tres hojas o llevan en el pico una rama con tres pequeñas flores circulares de influencia sasánida (los tres círculos eran el emblema de las reinas sasánidas).En el cristianismo la paloma con una rama simboliza la paz.

 

El león y la paloma, como todo el resto de animales representados,  son representados la mayoría de las  veces con dos características muy significativas y que lleva a los estudiosos a cierta controversia sobre su significado: en su interior un corazón, u hoja , o pez  y a la altura de la garganta una franja que la corta.

 

Algunos autores han querido ver en la franja  del cuello la representación de la muerte del animal como una influencia del mundo árabe donde estaba prohibida por el Corán la representación de animales y de la figura humana. Para Lorenzo González Iglesias esta franja no tiene ningún simbolismo especial sino que más bien lo atribuye a que sea una cuestión técnica:  separar dos zonas del animal para poder bordar cada una con dos puntos diferentes.

 

Mª De los Ángeles Mena  no comparte esa opinión, tampoco nosotros, porque tanto la cabeza como el cuerpo, y mucho más este, se bordan con varios puntos diferentes sin necesidad de separaciones, además, apunta, que si fuera una especie de collarín por razones técnicas iría también bordado y sin embargo este corte está delimitado por dos líneas y el espacio entre ellas no se borda por lo que si puede tener el carácter de representar que el animal está muerto, al menos en los bordados antiguos. 

 

En tiempos modernos y dentro de la línea de pérdida  de simbolismo que la repetición de los motivos está teniendo, se ha decorado esta franja cuando ya había perdido su valor simbólico primigenio. Este elemento viene a sumarse a la hipótesis de que este bordado, llamado » a la morisca» en los legajos testamentarios como nos apunta Rosa María Lorenzo, hunde su raíces en la cultura mudéjar hispano-musulmana.

 

El corazón interno, sin embargo, apunta a un simbolismo contrario al anterior. Según Diego Angulo en la cueva prehistórica  del Pindal existe un elefante representado en cuyo interior solo se dibuja un corazón y para él esto tiene un valor mágico propiciatorio. En la cerámica  íbera de Azaila están representadas aves con franjas en el cuello y con vanos decorados en el  lugar del corazón. Por lo tanto esta manifestación simbólica también puede tener  raíces hispanas anteriores a la llegada del mundo árabe.

 

El águila monocéfala o bicéfala: Es también un motivo muy repetido. De la misma manera que en los motivos  anteriores, de ella  se desprenden ramas onduladas. Los vanos en el corazón de forma esferoide que ya hemos analizado en el caso del águila tienen gran importancia porque a veces ocupa casi todo el cuerpo e incluso en ocasiones este toma forma de corazón.

 

 

 

 

Simbolismo: Representa la fuerza y el valor y fue representado ya en los pueblos sasánida, persa y egipcio aunque también en Grecia y Roma. En el arte cristiano es atributo de evangelista aunque no parece que en este bordado se le dé esa interpretación.

 

El gallo: es menos frecuente y presenta las mismas características que los otros animales alados. Se observa más detalle en el bordado de las plumas que se hace pluma a pluma. Siempre lleva la cola levantada y las alas pegadas al cuerpo. Va siempre en solitario, andante, presentando una pata más adelantada que la otra. Parece que la introducción del gallo, como de algunos dragones que también van en solitario es de época más moderna.

 

 

 

 

El pez o la trucha: Situados en las esquinas o en las zonas centrales aunque la mayor parte de las veces van encadenados por una rama ondulante alternando con otros motivos para constituir grecas.

 

 

 

 

Simbolismo: Según González Iglesias este animal tiene un marcado sabor simbólico, la trucha de chapas articulada de plata es una de las más extendidas como amuleto infantil en la sierra de Francia. Afirma que en el bordado claramente no tiene un carácter religioso aunque es el símbolo del cristianismo. Este amuleto también lo encontramos en las “brazaleras” del traje de vistas albercano.

 

Otros animales que también aparecen pero mucho menos en la Escuela Salmantina son : El caballo, el unicornio, la babosa,  el ciervo, el búho y diferentes animales como dragones o grifos del mundo mitológico.

 

A pesar de la religiosidad de la Sierra de Francia en general, estos bordados tuvieron  siempre un simbolismo más pagano, más pre-cristiano, alusivos a la fecundidad o al amor. Los ajuares que guardan las iglesias de la Sierra o bien son donaciones y entonces no aparece ningún símbolo cristiano o bien estos símbolos van con letras bordadas o en deshilado habitualmente.

 

En los paños funerarios que curiosamente eran bordados en sedas en tonos azulados, sin el acopio de puntos populares, con procedimiento al pasado “de opus plumarium” que es más bien bordado erudito no existe ninguna alusión a símbolos cristianos , sino más bien a la concepción pagana de los diferentes mundos, terrenal y espiritual .

 

 

Paño de difuntos. Colección Visitación Cascón. Mogarraz

 

 

Paño de difuntos. Colección Visitación Cascón. Mogarraz

 

 

Como vemos en los dos ejemplos están bordados en seda sobre lienzo “del real” por lo que la técnica empleada no puede ser a hilos contados dado que la estructura de la tela no lo permite. Quizás estos paños ceremoniales se hacían en la tela más rica , en el lienzo del real o alemanisco.

 

 

  • MOTIVOS FITOMORFOS

 

En el bordado lo floral se aplica de forma natural obteniendo por transformación figuras variadas.

 

El ramo: De forma serpenteante. Dentro de las incurvaciones van insertas flores de distinto número de pétalos en forma de vástago y alternadas. En su recorrido se mezclan con los demás motivos.

 

Simbolismo: El árbol de la vida u “hom” de origen sasánida tuvo un sentido lejano de árbol sagrado. Se emplea también con animales afrontados.

 

 

 

La flor de loto: De clara similitud con el mundo egipcio, es motivo central dentro de cada uno de los cuadros en que van subdivididas las prendas grandes y en las ramificaciones vegetales.

 

La flor de papiro, el rosetón, la palma y el tulipán: Todos ellos también de clara similitud con el mundo egipcio se combinan entre sí de un modo convencional . Solos o en cenefas alternadas son bordados con un estilo macizado.

 

 

 

 

Simbolismo: La palmeta de origen caldeo-asirio y el loto de origen egipcio son bordados en guirnaldas como en los países de origen. El tulipán tiene un fuerte carácter simbólico en Persia y en la India donde representa el amor desgraciado. La palma es soportada generalmente en jarrones o búcaros grandes cuyas asas nos recuerdan la cerámica ibera, además de que la propia palma esté ya como motivo en esta cerámica.

 

El clavel: Representado de muchas formas: sencillo, doble, con una sola rama o en varias o en solitario.

 

Otras figuras son la clavelina, el girasol, la rosa y el espino, y entre los frutos la granada, de tipo heráldica toscamente representada y con la inclusión de un corazón, la guinda y la cereza.

 

En cuanto a los motivos de carácter heráldico no estamos seguros aparte del león tomado muchas veces en este sentido, se representa la llamada encomienda de constitución híbrida, formada por la inserción de elementos florales en otros de carácter geométrico.

 

Otro tipo de motivo es el búcaro o jarrón , de signo religioso con curvas muy controladas, siempre lleno de muchas flores, es encontrado en paños dedicados al culto religioso, pero también el búcaro en forma de corazón como símbolo del amor profano en prendas del ajuar casero.

 

 

 

 

  • ORDENACIÓN DE LOS MOTIVOS

 

La mayor parte de los paños más antiguos del ajuar doméstico, colchas, delanteras de cama, presenta la ordenación de dividir la superficie de la pieza en cuadros de manera invariable. Dentro de cada uno de los cuadros se van instalando los motivos en una mezcla armónica. Los motivos más estimados en el centro, o en los puntos medios de los lados del centro. Los huecos libres se ocupan con otros motivos más pequeños siempre en simetría. Esta ordenación manifiesta la tendencia de origen oriental del “horror vacui” que viene además subrayado por el gran tamaño de los motivos. Esta ordenación se da en piezas antiguas.

 

Cuando los paños son de tamaño más pequeño, bien rectangulares o cuadrados la ornamentación se dispone en los bordes ocupando todo el perímetro de la pieza y en una faja ancha. El centro también se adorna con motivos.

 

Los motivos suelen ir enlazados entre si, van mezclados simétricamente pero sin ritmo, de un modo pesado y denso: todos los motivos del reino animal, vegetal, simbólico y real.

 

Los motivos son en su mayor parte importados de oriente pero la disposición es original de la Escuela Salmantina y ello da como resultado una ornamentación de diseño muy primitivo, contornos muy enteros, composición muy abigarrada, gran hieratismo en la temática y muy cerrado a influencias posteriores . Como nos señala Mª Angeles Mena: en contraste la minuciosidad de sus técnicas, la riqueza de combinación de sus puntos y el fuerte colorido le da un carácter de reciedumbre castellana.

 

La piezas grandes muchas veces llevan insertas franjas de deshilado que aligeran la carga decorativa, algunos de ellos son los bellísimos encajes llamados “soles salmantinos”. Si las bandas son estrechas dividen las prendas en cuadros, si se trata de los soles solo se sitúan en los extremos de las prendas. Si es para un frontal de cama en los tres lados que han de quedar visibles. También es frecuente un remate de encaje o flecos.